Desde luego, una cosa que nadie podrá achacar a la Escuela Reina Sofía es que allí no se trabaja. Los alumnos tienen no solamente que mostrar públicamente, a título individual, lo que han aprendido, sino también tocar en conjuntos de cámara, con o sin piano, y todo esto en un lapso no mayor de unas tres semanas. Los grupos de piano han dado dos conciertos en tres días, con programas diferentes, y algunos integrantes tienen que tocar obras de compromiso en sus respectivas cátedras de instrumento. Y esto es una de las claves de su éxito: trabajan mucho, se les exige mucho, y tenemos así una demostración más que este es el único camino hacia la superación, en este difícil oficio de la música. Me atrevo a decir que algunos grupos han tocado tan bien o mejor que conjuntos profesionales. La calidad que se nos ofreció en el presente concierto…
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