Esta cátedra presentó, en esta ocasión, tres alumnos, un varón y dos mujeres. El programa era extremamente exigente, y los tres violinistas se desempeñaron en un nivel que ya quisieran muchos profesionales poderlo emular. Si agregamos a ello que todos tienen además compromisos en conjuntos de cámara -actividad que consume tiempo y energía- los resultados son altamente meritorios. Y lo vamos a comprobar enseguida:
Miguel Colom: Tocando de memoria, este joven violinista empezó su actuación con la Partita nº 3 en mi mayor de Bach, para violín solo, en su integridad. Posee un sonido muy cálido, y su mérito reside en que sabe adaptar este sonido a la música que interpreta. En toda la Partita hizo una sola corta repetición, y me imagino que fue por premura de tiempo. Con ello no precisó a recurrir a los adornos que se suelen hacer en las…
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