La Escuela Reina Sofía tiene, en rigor, dos cátedras de cuartetos de cuerda: una, para cuartetos estables, cuyos integrantes no son alumnos de las clases de sus respectivos instrumentos, y otra para cuartetos formados precisamente por esos alumnos, como complemento de su formación. El concierto de hoy estaba dedicado a este último grupo.
Antes de entrar en los detalles del concierto, conviene hacer una aclaración: no es lo mismo integrar un cuarteto estable, que tocar cuarteto como alumno de violín, viola o violoncello con cierta regularidad, pero no de forma exclusiva. El cultivo del cuarteto, de forma estable, que consume muchísimas horas de trabajo diarias, lleva hacia una sonoridad conjunta, fruto precisamente de esta asiduidad del trabajo. Como ejemplo, menciono apenas que no se puede ‘estudiar’ una coordinación del vibrato entre los…
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