Cuando vi el cartel de este concierto me llevé las manos a la cabeza. Conocía a Giovanni Antonini (Milán, 1965), además de por sus discos, de haberle visto en alguna ocasión dirigiendo y tocando la flauta con su Giardino Armonico, conjunto del que fue cofundador en 1989. Recuerdo que la visión de sus contorsiones y de sus gestos casi simiescos me causó vergüenza ajena, y lo que es más importante, me pareció un truco para desviar la atención respecto del hecho musical en sí mismo: ante la proliferación de conjuntos barrocos italianos (que nacieron todos tarde y todos a la vez, una vez que los ingleses y los alemanes les hubieron pasado la mano por los mocos), había que hacerse notar por algo que fuera diferente, aunque ese algo nada tuviera que ver con la música.
La expectativa de Haydn y Beethoven en sus manos no me resultaba, pues, nada…
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