En el Libro del Festival, Xoán M. Carreira -en su incansable apostolado de la obra y de la persona de Joseph Haydn- pone el acento en cuánto interés mostraba Haydn por conocer los deseos de su público y por complacerlos. Algo que fue determinante en sus visitas londinenses y en la composición de estas sinfonías, a través de las que Haydn quería a toda costa satisfacer a quienes habían comprado las entradas de la temporada organizada por el empresario Salomon, a la vez que mostrarles nuevas ocurrencias musicales para incrementar su solaz.
Pues a Mark Minkowski le ocurre otro tanto: tiene verdaderas y evidentes ganas de gustar a su público, y junto con su orquesta pone todo lo que está de su mano para lograrlo. Y, al igual que Haydn, lo consigue. Por de pronto, y aunque parezca mentira, a través de un programa originalísimo. ¿Cuántos de…
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