Como es ya tradicional, volvió a celebrarse el concierto de víspera de Reyes bajo el título de Gala UNICEF. Se trata de un acto musical peculiar, debido a la presencia, junto a los socios, de muchas personas poco o nada habituales (salvo que se entienda por habitualidad la asistencia a un concierto cada año), y con programas presuntamente asequibles para un público más heterogéneo y en consecuencia menos avezado.En realidad, durante las conmemoraciones religiosas que se sitúan en torno al cambio de año (y en esta oportunidad, además, de siglo y de milenio), la característica más señalada de la audiencia que asiste a los conciertos de la Sinfónica es la heterogeneidad.Pero es justo reconocer que, en términos generales, el comportamiento del público ha sido excelente. La actitud global, más bien discreta, ha evitado aplausos extemporáneos…
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