Cuatro cuerdas y dos vientos deciden hacer música de cámara, de todos los estilos, y esto es siempre meritorio. Se trata de seis jóvenes músicos, vinculados a la Orquesta Sinfónica Europea Mediterránea, de ahí el nombre del conjunto. Deseo subrayar, de entrada, que todos tocan sus respectivos instrumentos con mucho aplomo y calidad, pero también es necesario recalcar que no se trata de un cuarteto de cuerdas, propiamente dicho, sino de dos violines, una viola y un violoncello. Esto se nota particularmente cuando acompañan al clarinete o al oboe solista, con mucha musicalidad y entrega, pero no tanto si tocan una obra para cuarteto de cuerda o en pasajes de cuerda, solamente: un cuarteto de cuerdas, propiamente, suena diferente.
Lo digo, porque empezaron el concierto con la preciosa obra de Joaquin Turina, La oración del torero, en su…
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