Cuando Mario Gas se hizo cargo de la dirección del Teatro Español de Madrid, cuya titularidad es municipal, anunció que uno de sus objetivos era la recuperación de la memoria histórica de Pablo Sorozábal. Puede sorprender que se hable de ostracismo en relación a uno de los compositores líricos españoles más populares e interpretados. Es indiscutible que Sorozábal estaba muy mal visto por la dictadura franquista y que la Sociedad General de Autores, presidida durante el franquismo por Federico Moreno Torroba, actuó con indisimulada hostilidad contra él. En sus Memorias (Madrid: Fundación Banco Exterior, 1986), Sorozábal acusa a Moreno Torroba de delación e incluso lo implica en una conspiración que -de haber tenido éxito- hubiera culminado con el encarcelamiento o la muerte de Sorozábal. Aunque las Memorias no aportan pruebas de esta…
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