Se llenó a tope la bóveda del castillo de Vilafortuny, situado en las afueras del núcleo urbano de Cambrils, y sede -desde hace 32 años- de muchos conciertos de este festival, uno de los más antiguos de España. Excelente acústica, discretamente asistida por un equipo de amplificación solamente visible en el caso del violín, permitió disfrutar durante casi hora y media de música de jazz típicamente europea – sin percusión, que es su característica más notable. Hubo de todo. Canciones tan populares como Sweet Georgia Brown, Ojos Negros, o Claudine, un intento de vals que en realidad se convierte en un ritmo de 12/8, o sea binario, como todo el jazz existente.
Este conjunto de seis músicos, que tienen su sede en Barcelona, tiene marcado carácter francés. Sin saberlo a ciencia cierta, presumo que muchos de los integrantes han tenido contacto…
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