“-¡Rolando, mi compañero, tocad vuestro olifante! Carlos (Carlomagno) habrá de oírlo y volverá con el ejército; podrá socorrernos con todos sus barones......... El Conde Rolando, con esfuerzo y grandes espasmos, toca dolorosamente su olifante. Por su boca brota la sangre clara y se ha roto su sien. El sonido del cuerno se difunde a lo lejos. Carlos, que cruza los puertos lo ha oído.........”
Desde la antigüedad, los primitivos aerófonos procedían de los cuernos elaborados de astas de animales y fueron utilizados tanto para emitir señales, como para enviar mensajes, dirigir la cacería o llamar al combate. Entre ellos se destaca el corno o trompa, que en sus orígenes fue utilizado para estos menesteres. Luego, al ser fabricado de metal, principalmente de latón, se incorporó a las partituras de música.
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