Una de las primeras cosas en que reparará el viajero que llegue estos días a Utrecht es en la música que toca cada cuarto de hora el sofisticado carillón de la catedral, cuya torre es, con mucho, la construcción más alta de la ciudad y, por tanto, visible casi desde cada calle. Quien preste cierta atención reparará en que las músicas varían cada cuarto de hora, pero sólo el visitante extremadamente culto sería capaz de identificarlas. A las horas en punto suena un fragmento de Bacchus, Ceres en Venus, de Johan Schenck, la primera composición holandesa que contiene un lenguaje netamente operístico; a los cuartos suena el tema de una sonata de Marco Uccellini; a las medias, la Gagliarda undecima de Martino Presenti; y a los tres cuartos una breve melodía de Risposta della finestra de Constantijn Huygens. La explicación viene dada por el…
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