Decía el eminente y vanidoso violinista Henryk Szeryng que "nada, absolutamente nada, sustituye a una perfecta afinación". Nunca estudié violín, así que poco menos que me tengo que fiar de lo que dicen otros.Desconozco si Znaider ha leido el librito que Henryk dedicó a la técnica del instrumento, pero si lo ha hecho, no ha acabado de comprender la frase antes mencionada.Znaider dispone de una buena técnica de la mano derecha. No en la medida que la posee un Perlmann o un Menuhin, que tocan (o tocaban) el violín con la misma facilidad con la que yo me tomo un café todas las mañanas. A Znaider le gusta el arco, pero los dioses dispusieron que el violín se tocara con dos manos, ese es el problema.El hermosísimo Concierto para violín opus 61 de Beethoven (¡Dios mío!, el editor de esta revista lo llama concierto militar y sigue siendo editor)…
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