Cada vez que asisto a un espectáculo de danza en España, tengo la ilusión de que veré algo que me convenza, o por lo menos que me ilusione, y siempre salgo decepcionada. Hace años lo que se veía era sencillamente 'cutre', no había dinero apenas, los bailarines tenían a menudo una formación escasa y los montajes estaban poco cuidados. Sin embargo había una voluntad grande y se veían espectáculos muy interesantes. Ahora en cambio tengo la sensación de que aunque las condiciones han mejorado, los coreógrafos y las compañías están despistados.
Por supuesto eso no ocurre sólo en España, es un problema bastante general en Europa. Muchos teatros se aferran a montajes antiguos que siguen funcionando más o menos -le pasa al Bolshoi y Mariinski, muy marcadamente al Ballet de Berlín y algo menos al Covent Garden- mientras otros parecen estar en una…
Comentarios