Aunque los asistentes eran menos numerosos de lo usual, se oyeron estruendosas las ovaciones con que honraron las prestaciones estimables del estadounidense Cyrus Ginwala, director invitado; del puertorriqueño Narciso Figueroa, solista en el violín, y de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), en el noveno concierto de temporada, realizado el viernes, en el Teatro Nacional (TN).
Figueroa moldeó una interpretación dramática y lucida del Concierto en do menor para violín y orquesta, de Benjamín Gutiérrez (n. 1937), decano de los compositores costarricenses, y produjo sonido sedoso y afinado en su instrumento, un magnífico ejemplar del incomparable Antonio Stradivarius (1648-1737), el más célebre de los luthiers cremonenses. El violín perteneció a su tío y mentor, José Figueroa, de donde se le conoce como “El Figueroa” en el ámbito profesional.
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