El Concierto para oboe de David del Puerto le fue encargado por el oboísta Ernest Rombout. Es ciertamente obra de notable complejidad técnica, pero no exactamente adaptada a las pretensiones iniciales del destinatario respecto de nuevas técnicas de interpretación y ataques multifónicos. El interés del intérprete por la música de Del Puerto fue superior al que tenía por el virtuosismo instrumental; y el resultado final, si bien incluye alguna de estas nuevas técnicas, es resultado de una total libertad compositiva.
Se inicia la obra con un largo solo de oboe, bajo el que suena esporádicamente un fondo de percusión. El protagonismo del instrumento solista es absoluto, incluso cuando comienza a sonar, muy en segundo plano, la orquesta. La alternancia y el contraste de ritmos y texturas caracterizan la segunda parte del concierto. La tercera…
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