Cuando se trata de los conciertos de la Sinfónica de Galicia, uno tiene a veces la sensación de estar haciendo siempre la misma crítica: los términos musicales se repiten, los adjetivos se reiteran y se desgastan por el uso, se destacan las mismas actuaciones individuales, y el conjunto alcanza una y otra vez los niveles de excelencia. Y así, uno teme aburrir a sus lectores. Porque, desgraciadamente, es propio de la condición humana interesarse menos por el éxito que por el fracaso, por el acierto que por el error, por lo normal que por lo anómalo, por la bondad que por la maldad.En estas circunstancias, el crítico, ¿ha de buscar con lupa la menor imperfección para destacarla y conseguir así tanto despertar el interés de quien lo lee como dar satisfacción a su ego en sus impulsos más negativos? ¿No es verdad que muchos que ejercen la…
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