El caso Mahler es particular en la historia de la música. Por un lado hicieron falta unos cincuenta años, como el propio compositor predijo, para que tras la muerte del músico su obra comenzara a interpretarse y escucharse. Al mismo tiempo, transcurrido ese lapso temporal, la herencia de Mahler a través primero de Bruno Walter y luego de Bernstein principalmente, eclosionarían en un boom por la música del autor que tendría lugar en las décadas de los años 60 y 70 en Estados Unidos primero y luego en Europa. Eco de ese creciente interés y al mismo tiempo, mecanismo distorsionado de expansión de la música de este autor, es la famosa película de Luchino Visconti, Muerte en Venecia de 1971, en donde el Adagietto de la Quinta Sinfonía es empleado como leitmoiv a lo largo de todo el film.
Hoy en día seguimos encontrando signos parciales que…
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