Una de las tendencias más afirmadas de la musicología hoy en día es lo que podríamos llamar "recuperación del patrimonio". Se trata de un largo y laborioso proceso de trabajo que comienza por el zambullido de las manos en los fondos de algún archivo, cuyos estados de catalogación y de conservación pueden ser muy diversos, y que pueden ofrecernos obras concebidas con una fortuna variable. El rastro deja al investigador frecuentemente exhausto y, en ocasiones, entusiasmado, y le muestra ante sí un camino de trabajo que consistirá en interpretar y, casi siempre, arreglar la partitura antes de que esta emprenda su azaroso recorrido hasta el atril o hasta la prensa de un editor.
Cada día son más los directores de conjuntos musicales que emprenden esta clase de aventura, y que la coronan con la presentación del material procesado ante un…
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