El programa que se ofreció la tarde del último día de enero en la Sala de Cámara del Auditorio Nacional, aunque ya pertenezca al siglo pasado, sigue siendo un plato de difícil degustación hoy en día. Muy sabiamente se repartieron en partes iguales dosis de obras más amables al oído con obras de música extrema, término que Javier Suárez-Pajares utiliza acertadamente en las notas al programa.De esta forma se abrió el concierto con una bellísima canción de Falla, Psyché (1924) que, lejos de lo convencional, sigue los caminos iniciados por Debussy y Ravel en el afán de liberarse de la sacrosanta tonalidad para descubrir un campo de expresión sin limitaciones. Psyché, obra en francés para canto y conjunto instrumental, tuvo una interpretación exquisita, María José Chacón supo dar una belleza inusual a esta obra con una voz más propia de una…
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