La simple asistencia a la gran sala del Concertgebouw, y más para escuchar a la orquesta residente, es tan impresionante que no me resultó fácil concentrarme en la primera pieza del programa. Pero por lo que pude percibir, la obertura de El Cid op. 27 (1917) de Johan Wagenaar (Utrecht, 1862-La Haya, 1941) es una pieza casi de circunstancias, a la moda, pero realizada con un gran oficio. La españolidad que se asocia a este tema es la esperable, algo de castañuelas, un cierto aire andaluz y poco más, pero Hans Graf (Linz, 1949, actualmente director musical de la Houston Symphony) y la Orquesta del Concertgebouw la hicieron con desparpajo y consiguieron que El Cid sonara como una obra menos banal de lo que seguramente es y convirtieron la audición en un aperitivo que abrió boca para el resto del programa.
La Sinfonía española, una obra de…
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