En ocasiones, una bofetada de realismo social le viene bien a uno para recolocarse un poco. A mí la torta me cayó recientemente, cuando era testigo de una conversación entre gentes universitarias españolas de mediana edad en torno a la película Copyng Beethoven: para estas personas la Quinta y la Novena sinfonías se confundían en un todo de apelmazada vaguedad, en un ente despreocupadamente ignorado y sólo en parte rescatado de la desmemoria histórica gracias a la intervención de Miguel Ríos. Bien, al fin y al cabo quizá estas sean nuestras bases, pensé para mis adentros.
Sea como fuere, las bases no llenaron la sala en la que Barenboim se presentaba como solista en el Palau de les Arts. La verdad es que el programa elegido no era nada fácil (ni para el artista ni para el público): las tres últimas sonatas para piano del compositor de…
Comentarios