La primera parte de este concierto estuvo dedicada a tres obras de autores portugueses, la de Azguime en calidad de estreno absoluto y con el autor, en los controles electrónicos, presente.
En todo el programa, el Cuarteto de Cuerdas Smith utilizó micrófonos, de aquellos que se fijan sobre el puente del instrumento. La amplificación así lograda en ningún momento molestó, al contrario, el sonido que se percibía era de calidad. Siempre queda la duda como sonaría el cuarteto sin amplificación, pero me pareció que se trata de un conjunto formado por cuatro músicos expertos, con excelente afinación y una precisión de coordinación envidiable. No cabe duda que se conocían las obras al dedillo, a pesar del lenguaje abstracto, ciertas entradas súbitas de arco y pizzicato funcionaron con sorprendente exactitud.
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