Andras Schiff, aunque aún no ha cumplido los cincuenta, ya lleva bastantes años demostrando que es un excelente pianista. Un intérprete que desde el teclado sabe comunicar y transmitir toda la energía y expresión de la música que sale de sus manos. Así que desde esa vitalidad y fuerza comunicativa resultaba inevitable que se encontrase a gusto con la música de Mozart, repertorio en el que es uno de los grandes especialistas. Ahora desde hace unos años ha comenzado a dirigir también, pero sin levantarse del teclado. No se trata de un pianista que pretenda "reciclarse" en la dirección, como vemos quizás con excesiva frecuencia últimamente; apenas unos días antes Eschenbach -gran pianista caído con cierta mediocridad en labores de dirección- dirigía la NDR de Hamburgo en el mismo ciclo. En realidad, Schiff ha asumido la dirección de los…
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