El concierto de clausura de la temporada oficial de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), efectuado el viernes, en el Teatro Nacional, bajo la batuta del director titular, Chosei Komatsu, se engalanó con la distinguida participación de la violinista japonesa Akiko Ono. Así como en su primera visita al país, el año pasado, la sensibilidad musical, destreza técnica y presencia grata y elegante sobre el escenario de la solista de nuevo embrujaron al público, en esta ocasión, mediante la interpretación inspirada y emotiva que plasmó de la Fantasía escocesa, de Max Bruch (1838-1920), figura secundaria del posromanticismo alemán.
Según el compositor, el estímulo de la pieza procede de las novelas históricas de Sir Walter Scott, y en cada uno de los cuatro movimientos Bruch hizo libre uso de sendas melodías folclóricas escocesas. El autor dedicó…
Comentarios