¡Ay, Emperatriz Maria Luisa! ¡Que equivocada estabas cuando calificaste la Clemenza di Tito como “porquería tedesca”! Pero las hay, y con tu nombre. En “su” Flauta Mágica estrenada el 25 de noviembre de 2006 en la Komische Oper de Berlin, Neuenfels agrega un reparto paralelo al presentarnos, en un salón con un pequeño escenario de fondo, a otra Maria Luisa, una contemporánea directora de escena que junto a sus asistentes Franz y Xaver reemplaza en los diálogos hablados a un grupo de cantantes empeñados en amaneramientos operísticos tradicionales y confrontan a éstos con propuestas de modernización de la acción dramática.
“Marie-Louiiise” le dicen los chicos en una de esas muletillas repetidas hasta el cansancio, tan típicas de las puestas en escenas carentes de verdaderas ideas para desarrollar. La interacción de épocas fracasa porque el…
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