Conocí a Belohlavek por casualidad hace unos años en un concierto en el Rudolfinum de Praga. Interpretaba junto a la Filarmónica local la Sinfonía de Franck y la Sexta de Martinu. Me encantó. Así que con tan grato recuerdo y con las buenas noticias llegadas sobre su carrera internacional más reciente, acudí a esta velada en el Palau de la Música muy esperanzado. Così fan tutte, aunque en versión de concierto, podía recibir una lectura profunda y a la vez hermosa de este director y de la orquesta que fundara en 1994, así como del grupo de cantantes a los que acompañaban, en buena medida salidos de la cantera checa.Y la verdad es que ni la orquesta ni el director resultaron decepcionantes, aunque sí dio la sensación de que el piloto automático se conectó en más de una ocasión, sobre todo durante el primer acto, a cuyo finale, por ejemplo,…
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