Siempre es motivo de alegría la arribada a España de Lutz Köhler, director extremadamente riguroso en sus planteamientos, contento habitualmente de trabajar con orquestas de estudiantes, más dadas a aceptar los requerimientos de total atención en el podio del alemán, que con profesionales, con quienes probablemente no se podrían lograr unos resultados tan magistrales dado el poco tiempo de ensayos del que suelen disponer. Los chavales de conservatorio superior tienen esta ventaja: al estar en periodo de formación, adquiridos sin embargo ya importantes conocimientos y experiencias, aceptan un ritmo de preparación y ensayos que puede llegar a ser agotador, pero la ilusión y el empuje ante la tarea y el evidente magisterio de Köhler hacen superar cualquier obstáculo.Cuando asistimos a un concierto que tiene como protagonista a un grupo no…
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