Un año más, pese a las buenas interpretaciones a las que Alejandro Posada nos tiene acostumbrados, al Concierto de Navidad de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León le ha faltado personalidad y coherencia. Si el año pasado ocurrió que la algunos arreglos orquestales no estaban a la altura, en este se ha caído en una rara mezcolanza poco navideña, motivada probablemente por la disposición de Frank Peter Zimmermann y su hijo para tocar la obra que ocupó toda la primera parte, esa excelsa Sinfonía Concertante de Wolfgang 'Amadè' Mozart. Aunque hubo un descanso intermedio entre Mozart / Bernstein, Gershwin y Márquez, el concierto es uno y las piezas elegidas en conjunto, a nuestro entender, carecen de lógica así reunidas.
Sí es cierto que en este tipo de celebraciones la primera parte suele ser 'clásica' y la segunda 'popular'. Pero una…
Comentarios