El primer estreno del Festival de Música de Canarias en esta edición no decepcionó y fue tal y como esperaba el público: más de lo mismo. La obra, de la soprano y compositora madrileña Pilar Jurado, hizo honor a su título, La eternidad del instante. Eterna fue su duración, especialmente cuando no hay nada que decir más allá de lugares comunes. E instantes los hubo a miles, casi uno por compás, dando forma a la pieza de tal suerte que ahora suena ésto y después aquello sin necesidad de conexión, sin necesidad de desarrollo y sin discurso siendo a la palabra lo que la lista seguida de conjunciones o preposiciones. Fue la propia autora la que se encargó de cantar la parte de soprano que incluye la pieza hacia el final de la composición, aportando lo más interesante de la obra. La crítica, decididamente de parte de la autora, salvo…
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