En alguna ocasión anterior me he referido al asunto: no está del todo claro el papel que jugó Kurt Masur (Brieg, Silesia, 1927) en los acontecimientos que se sucedieron antes, durante y después de la caída del muro de Berlín, aunque sí parece evidente que el hombre, en tanto que personaje respetado en Leipzig, intervino de manera acertada en los momentos más delicados para evitar que las revueltas de aquel otoño de 1989 acabaran en un baño de sangre entre los ‘vopos’ y los manifestantes.
El caso es que, una vez la cosa no tuvo vuelta atrás, el nombre de Masur sonó -según las fuentes- para alcalde lipsiense e incluso para presidente transitorio de la República Democrática Alemana, durante el período que medió entre la puesta de pies en polvorosa por parte de Erich Honecker y la reunificación oficial de Alemania. Con su habitual…
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