La ópera es un género escandaloso, ya se compare con la literatura (es más escandalosa que la novela, la poesía y el teatro hablado), ya se compare con el género musical (es más escandalosa que un motete, una sinfonía o un lied). Y lo es porque junta el escándalo del teatro con el de la música, actividades vistas siempre con desconfianza en la cultura occidental, comenzando como mínimo con Platón: el teatro porque es un lugar en el que la ficción se presenta como real; la música, y sobre todo el canto, porque son actividades sensuales, corporales e irracionales. La ópera es por tanto doblemente escandalosa en tanto que lugar de la ficción sensual.
Me parece que el monólogo de la transexual Agrado en el Teatro Tívoli de Barcelona en la espléndida película de Almodóvar, Todo sobre mi madre, contiene una de las mejores descripciones posibles…
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