En su segunda presentación, este año, el Cuarteto Alban Berg repitió el esquema de su programa (ver crítica) de dos días antes: Un cuarteto de Haydn, una obra de música contemporánea y uno de los últimos cuartetos de Beethoven. Esta vez, la maleta perdida del primarius llegó a Madrid, y no hizo falta un atuendo de emergencia para él. La Op 33 Nº 3 se halla entre el grupo de cuartetos de Haydn más frecuentemente ejecutados, y con razón: se trata de una consumada obra maestra. Consta de los cuatro movimientos de costumbre, pero solamente el último es exuberantemente rápido. Los primeros tres son medidos, y respiran una cierta tranquilidad. Ya al principio, los integrantes del cuarteto demostraron su superioridad: los dos grupos acompañantes de cuatro corcheas iguales separadas, tocados por el 2º violín y la viola se pueden ejecutar ya sea…
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