En tres conciertos consecutivos, tuvimos el privilegio de escuchar la integral de las doce obras, cuatro en cada velada, compuestos en la etapa de Köthen por Bach, para violín solo y violoncello solo. Muchos han tratado de imitar este ejemplo, pero en cuanto a contenido y riqueza musical, nadie lo ha logrado hasta hoy, tres siglos después. Los que más cerca llegaron son probablemente Hindemith y Bartók, éste último con su sonata para violín solo, pero es una sola obra, y Bach compuso tres, además de otras tantas partitas, que es lo mismo que decir suites. En fin, lo monumental de este conjunto de obras instrumentales es otra confirmación más de que Bach es y seguirá siendo uno de los punteros de la civilización occidental.
Si además, como en este caso, esas obras se ejecutan de la manera más fiel posible, con instrumentos de aquella…
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