La nueva y más que sugerente visita del gran Frans Brüggen al auditorio de la Feria de Muestras vallisoletano se saldó con indiscutible éxito en todas y cada una de las heterogéneas facetas de la interpretación musical, ya desde un programa bien trabado que aunaba lo clásico con lo contemporáneo impecablemente: Schubert y Berio, primero separados y luego en el estrecho maridaje de Rendering, obra que incluye y reutiliza los bosquejos y apuntes que el músico austriaco escribió para tres posibles sinfonías que nunca se llevaron a cabo. El resultado, sin llegar a fascinar, sí se nos antoja fruto de un trabajo serio y muy medido del italiano, respetuoso con los legajos conservados —la interpretación, con dos grupos orquestales físicamente bien delimitados, incide en lo fragmentario y a la vez muestra con rigor la contraposición en los…
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