Monográfico Franz Schubert en un concierto de una orquesta sinfónica. Dicho así, no parece demasiado tentador. Pero echen un vistazo al programa (y a los intérpretes), y enseguida se darán cuenta de que la cosa no podía ser más variada; y, siendo todo de Schubert -o casi-, tampoco podía ser más excelsa: así que lo primero es expresar mis felicitaciones a quien tuviera la idea.
No estoy demasiado seguro de mis impresiones respecto de la interpretación que recibió la celebérrima Inacabada: por una parte, me parecieron apropiados los tiempos, limpia la ejecución y atenta la respuesta de la orquesta a las instrucciones de Ros Marbà; por otra, sin embargo, eché en falta un poco más de pasión. Puede que suene algo trasnochado, pero en esta obra me gusta que se enfatice lo que tiene de ensoñación y de abandono: por ejemplo, en las transiciones…
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