Evidentemente una gran expectación reinaba en el Auditorio Alfredo Kraus para el primer concierto de la prestigiosa orquesta alemana. Años de negociaciones cristalizaron su presentación dentro de la presente edición del Festival de Música. Sin duda, la visita valió ampliamente la pena, a pesar que su titular, Sir Simon Rattle, confirmó, a mi juicio, las criticas cada vez mas frecuente de la prensa especializada en Alemania, Austria y Suiza, que la orquesta es mejor que su director. La obra de Dvorák presentó a la Orquesta en etapa de precalentamiento. Obviamente la prueba acústica de la sala no fue lo suficientemente detallada. Los tuttis sonaban saturados, algún detalle orquestal no emergía nítido de una lectura que se caracterizó por su linealidad y falta de poesía. Por algún motivo, la sección de violas de la orquesta nunca emergió…
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