Gustav Mahler plantea desafíos mayores para una orquesta y su director. Digamos ya que Simon Rattle no estuvo a la altura de su orquesta ni de lo que se consideraría un director idiomático para esta música, que, casi más que ninguna, por su complejidad compositiva y sus subtextos vivenciales y filosóficos, exigen una lectura específica en sus características generales y gran flexibilidad en los detalles interpretativos. El musicólogo italiano Quirino Príncipe caracterizó cada una de las sinfonías de Mahler como vastas novelas "que abarcan la vida en sus más diversos aspectos". A ello, yo agregaría que las mismas están sumidas en una atmósfera de "romanticismo mórbido" propio de una época temporal y geográfica en donde se conjuntó una formidable explosión artística en las distintas ramas del arte. Ellas predisponen y retroalimentan en…
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