La carrera operística de la mezzosoprano inglesa Janet Baker fue excepcional desde muchos puntos de vista, empezando por el hecho de que sólo interpretó ópera en Inglaterra. Entre su debut en 1956 y su última presentación en escena en 1982, Baker cantó un más bien limitado número de papeles, casi siempre en óperas de Händel, Mozart, Gluck, y Monteverdi, con alguna incursión ocasional en Berlioz y Strauss, en los escenarios de Glyndebourne, Londres, Edinburgo y Aldeburgh [Benjamin Britten escribió para ella el papel de ‘Kate’ en Owen Wingrave, y ella fue su cantante favorita para el papel protagonista en The Rape of Lucretia]. Aun así, Baker consiguió alcanzar un estatus de icono que todavía persiste, veinticinco años después de su despedida de la escena. Resulta francamente difícil entender este fenómeno si nos basamos simplemente en su…
Comentarios