Cada vez que viene de visita la violinista Anne-Sophie Mutter, uno va a escucharla en la seguridad que sabrá de nuevo deslumbrar al público con su violín y su presencia, aun si toca música barroca de una manera que a cualquier purista le haría fruncir el ceño, y no solamente una vez. Se presenta vestida ceñidamente de largo, color blanco marfil, y está muy guapa a sus 43 años de edad. Dice que dentro de dos años se va a retirar. Por el momento está en el apogeo de su arte, aun cuando uno no pueda siempre estar de acuerdo con su manera de hacer música.
Esta vez vino acompañada por los Solistas de Trondheim, una agrupación de cuerdas noruega, que se presentó en formación 6/5/4/3/1 más un clave. Actúa como concertino el primer violoncellista y no el primer violinista, cosa que tiene su lógica en este tipo de música en la cual hay muchos…
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