Memoria viva

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    Primavera en Berlín

    La primavera musical berlinesa se anticipó el 1ro de marzo con un ballet: bajo un sol radiante los participantes de la Conferencia de Rabinos Europeos bailaron frente a la puerta de Brandeburgo luego de haber otorgado el Premio de la Tolerancia a un musulmán, el ex refugiado Palestino Raed Saleh. Saleh es hoy un activista del Partido Social Demócrata Alemán dedicado a políticas de integración de minorías y la lucha contra el antisemitismo. Siguió un concierto nocturno, también dedicado a refugiados.
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    El violín en la vida (y la muerte) de Carlos López García-Picos

    No sé cuándo escuchó Carlos López García-Picos por primera vez en su vida el violín; quizá a un violinista ambulante por su barrio de infancia, La Madalena, o en alguna agrupación de las fiestas en Betanzos, o en un concierto en A Coruña. No lo sé. Pero una cosa es segura – el violín ocupó el lugar más importante en su creación musical. Sé que nadie puede creerme, ni Carlos mismo me creería y eso, por una sencilla razón: él escribió solamente dos obras para violín, una Suite y una Monodia, nada más. Y las dos cuando tenía… 77 años.
    Florian Vlashi 23/12/2015
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    Primeros años de la Orquesta Sinfónica de Bilbao

    La Orquesta Sinfónica de Bilbao -ha cambiado de nombre varias veces, pero aquí nos referiremos a ella como BOS- nació en 1922, tras varios intentos previos por dotar a la ciudad de una agrupación sinfónica que no se consolidaron. Llegó en una época en que muchas ciudades de todo el mundo propulsaban sus propias orquestas, un poderoso símbolo de prosperidad económica y prestigio cultural: Estocolmo lo hizo en 1914, Cleveland en 1918, Birmingham en 1920... El caso de Bilbao, una villa pequeña en comparación con las citadas, es un caso excepcional en España, donde las orquestas sinfónicas estaban centralizadas en Madrid y Barcelona. La mayoría del resto de territorios no tuvieron sus orquestas hasta muy recientemente, con el impulso al sistema de autonomías, pero Bilbao, gracias al enorme dinamismo de su industria desde finales del siglo XIX, gozaba de una clase burguesa lo suficientemente acomodada para hacer frente a los elevados requerimientos económicos de sustentar una orquesta e
    Mikel Chamizo 13/01/2014
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    Noventa años de integridad y sensibilidad

    Desde el 27 de septiembre pasado y hasta el 8 de enero próximo, la Ópera de Viena presenta una exposición con este título, "Mir ist die Ehre widerfahren": 90 años de integridad y sensibilidad, dedicada a festejar las noventa primaveras de quien fue, en sus propias palabras, primero una dotada joven cantante muy interesante (debutó en la primera función después de la guerra en la Volksoper como 'Cherubino', el 1 de mayo de 1945), luego 'la Jurinac', y finalmente 'Sena'.Los cumplió el 24 de octubre y pocos días antes lo recordaba aquí mismo Piotr Beczala. A uno lo llevan las ocupaciones cotidianas y omite, o deja para después. Como siempre, se omite y deja para después lo que realmente importa (y, peor aún si cabe, lo que le importa realmente a uno).Como todo el mundo sabe, la frase en alemán es la que da inicio a la presentación de la rosa en el Rosenkavalier de Strauss, de la que el inigualable 'Quinquin‘ de Jurinac hace –por suerte se conserva en sonido y hasta en imagen- una creación. Esa estremecedora Rose que presenta y que, años después, dijera de modo igualmente increíble, un acto antes, en el otro personaje de la ópera que encarnó (y con el que se despidió el 20 de noviembre de 1982 de su carrera artística en activo -porque hasta retirada la Jurinac sigue viviendo en la música): la Mariscala.Aunque se trata de una cantante a la que he escuchado mucho en disco y visto en filmaciones -¿cómo olvidar su Marie de Wozzeck?- sólo pude verla una vez en escena. Cinco funciones memorables en su debut y despedida del Colón de Buenos Aires en 1969 (en esa época el teatro estaba bien situado en el circuito internacional de los grandes, pero siempre tuvo esos caprichos de 'una sola vez': pasó con Callas, Tebaldi, Rysanek, por sólo citar a tres de sus contemporáneas). En la platea estaba, mientras preparaba su Kundry, otra genial Mariscala -muy distinta y 'complementaria', protagonista de la versión anterior con la que también había debutado en la misma sala: Régine Crespin, que aplaudía con calor.La ovación que recibió a Jurinac, Sena, fue de aquellas 'de entonces'. Merecidísima. La voz seguía con esos reflejos cobrizos y mate que le permitían encarnar algunos roles de mezzo al principio de su carrera (los dos citados), pero luego de una época lírica (ahí están sus Glyndebourne y sus ensayos -incluso con una equivocación de la que se lamenta con vehemencia), logró encarnar roles spinto como el de la protagonista de Tosca y Fidelio, por ejemplo (no voy a hacer una lista exhaustiva; los papeles que abordó fueron diversísimos y muchos: sólo en la Ópera de Viena, cuarenta y seis). Pero lo que más impresionaba en ella era la aparente -o real- espontaneidad, naturalidad, en la acción y en el canto combinada con una intensidad y una técnica que la llevaban a superar pasajes 'incómodos' dotando a todo de esa calidez que emanaba de la voz y de la figura. Para nada una diva, excelente compañera, trabajadora incansable alejada de cualquier foco extraartístico, figura frecuente en Salzburgo -al menos hasta hace muy poco- a conciertos sinfónicos o vocales, recibida con admiración, claro está, pero sobre todo con afecto, que retribuía -retribuye supongo- con esa mirada luminosa y vivaz, que sabía ser tierna e imperiosa. Le corresponde sin duda la palabra 'Ehre' (honor). El título no podría ser más justo ni feliz. De la forma en que ha honrado a los autores que tuvieron la suerte de tenerla por generosa, sagaz e incansable intérprete ahora se le devuelve el mérito con las palabras del gran Hugo (la música del gran Richard se escucha incluso en silencio porque ese texto nació para esas notas), sumada a la gratitud de quienes han (hemos, me permito agregar con orgullo) tenido el honor, el privilegio, la dicha de compartir momentos supremos en los que, gracias a su labor y a su magia, se lograba penetrar mejor en la música que hacía brotar. Corrección: hace y seguirá haciendo brotar. Felicísimos noventa años, Frau Jurinac, queridísima Sena.
    Jorge Binaghi 15/11/2011
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    Miguel Zanetti, el Pianista de cámara

    Hablar de Miguel Zanetti es sinónimo de hablar de un gran músico, de uno de los mejores pianistas de Música de Cámara del mundo, de un maestro excepcional y, sobre todo, de una persona de altísimas cualidades humanas.Cuando el 18 de febrero de 2008 falleció en su casa de Madrid a la edad de 72 años la familia musical española quedo un poco huérfana y este dolor se acentuó en el mundo de la lírica al que dedicó con amor, pasión y entrega toda su vida profesional.Miguel Zanetti se inicia muy joven en el mundo vocal de la mano de la mítica maestra española Lola Rodríguez Aragón. La cantera de futuros grandísimos cantantes que tenía Dª Lola fue sin duda un acicate para “engancharse” al apasionante mundo del Canto que ya no abandonó jamás. Fue miembro fundador de la Escuela Superior de Canto de Madrid que creó en 1971 Lola Rodríguez Aragón, siendo titular de una de las dos Cátedras de Repertorio Vocal Estilístico hasta su jubilación en 2006. Compartió docencia en la Escuela con otro de los
    David Coifman 30/04/2009