Suiza

  • Suiza 30/08/2019

    Arrugas emocionales

    El público recibió la obra de Shchedrin sólo de manera cortés; Abduraimov tan sólo cosechó un poco más de aplausos; y al final hubo algún grito de “bravo!” pero no un tumulto del respetable (quien sí respetó el silencio de un minuto de reloj que Gergiev impuso al acabar la “Patética”). A lo que iba: ¿se han cansado estos músicos de tocar siempre lo mismo?; ¿se ha cansado el público de escuchar lo mismo a los mismos?; ¿no será que nos hacemos viejos y a todos se nos empieza a agrietar la hipodermis? 
  • Suiza 29/08/2019

    Más brillante que el charol

    Kopatchinskaja es una violinista con una técnica fuera de serie, con buen gusto para tocar lo que sea desde el barroco a lo que se escribió anteayer, y sobre todo con una personalidad que ejerce un magnetismo irresistible para quien la escucha. Dejando aparte el lenguaje, el Concierto para violín de Schoenberg es dificilísimo técnicamente y a la vez delicadísimo en su interactuar con la orquesta. Tal vez esto sea lo que más me atrae: el compositor consiguió aquí un equilibrio perfecto entre ambas partes. 
  • Suiza 28/08/2019

    Con plenos poderes

    ¡Por fin! El pasado 23 de agosto Kirill Petrenko tomó posesión del puesto de 'Chefdirigent' de la Filarmónica de Berlín, tras un largo período de interinidad desde que Simon Rattle anunció su marcha. Tal vez por ese motivo, en comparación con el verano pasado, esta noche le vi mucho más desenvuelto, comunicándose con su orquesta con un mayor grado de complicidad, y sobre todo disfrutando a mares de lo que estaba haciendo. Su cara y su gesto no engañan, y eso se nota en el resultado sonoro. 
  • Suiza 27/08/2019

    El repertorio justo

    La 'Segunda Sinfonía' de Schumann tiene más enjundia de lo que parece, sobre todo por su maravilloso 'Adagio'. Lástima que Hrůša no profundizase lo suficiente en él y no le pusiera algo más de refinamiento a su lirismo. Los movimientos extremos sí salieron -otra vez- rotundos y poderosos, pero en el Scherzo Hrůša no fue capaz de darle toda su transparencia, a costa de forzar los tiempos pisando el acelerador. Lamento no ser más elogioso, pero me pesa –y mucho- el recuerdo de haber escuchado aquí mismo hace unos años una insuperable versión de esta obra en las manos de Bernard Haitink con la Chamber Orchestra of Europe. 
  • Suiza 26/08/2019

    A lo grande

    La versión que dieron Helmchen y Nelsons del concierto mozartiano fue de perfección absoluta. Con la orquesta convenientemente reducida, bastó la introducción del Allegro para darse cuenta de que aquello iba a ser algo grande: ágil, claro, a tiempo justo y con un fraseo refinado, haciendo cantar con igual delicadeza a la cuerda y a la madera en empaste camerístico. Y el toque del solista con la elegancia requerida para hablarse de tú a tú con la orquesta: pocas notas pero dando a cada una su valor.