Suiza

  • Suiza 27/09/2020

    Los archivos cantores del Kremlin

    Barrie Kosky explicó que una de las características que más le impresiona en 'Boris Godunov' es la soledad de personajes encerrados en sus propias maquinaciones, que raramente interactúan para aprender algo el uno del otro y así evolucionar existencialmente. En opinión de este regisseur, Boris es un personaje shakespeareano, una mezcla de Macbeth y Ricardo III.
  • Suiza 25/09/2020

    Entre el Titanic y el Princesa de las Czardas

    Gloger acertó en trasladar la acción de la opereta de Kálmán a un yate de súper-ricos. El Titanic se hundió en 1914, y la opereta se estrenó un año después en una Viena que también enfilaba hacia el naufragio de la Primera Guerra Mundial. Y la proa del 'Princesa de las czardas' sobresale durante toda la función de la opereta, para girar sobre sí misma y moverse mientras sus pasajeros bailan esos sublimes valses lentos con un fondo de cielo estrellado
  • Suiza 24/10/2019

    Brahms en los Alpes, en el primer Festival de Andermatt

    El Cuarteto de Mahler salió antológico, no sólo por la superlativa técnica de ejecución sino por su desvergonzada asertividad romántica. Gracias a ello, el Cuarteto de Brahms dio la impresión de ser algo así como un primo carnal del de Mahler y ambos compositores parecieron tomarse de la mano: Brahms en su asertiva firmeza del romanticismo como un refugio al cual Mahler parece querer aferrarse desesperadamente
  • Suiza 30/08/2019

    Arrugas emocionales

    El público recibió la obra de Shchedrin sólo de manera cortés; Abduraimov tan sólo cosechó un poco más de aplausos; y al final hubo algún grito de “bravo!” pero no un tumulto del respetable (quien sí respetó el silencio de un minuto de reloj que Gergiev impuso al acabar la “Patética”). A lo que iba: ¿se han cansado estos músicos de tocar siempre lo mismo?; ¿se ha cansado el público de escuchar lo mismo a los mismos?; ¿no será que nos hacemos viejos y a todos se nos empieza a agrietar la hipodermis? 
  • Suiza 29/08/2019

    Más brillante que el charol

    Kopatchinskaja es una violinista con una técnica fuera de serie, con buen gusto para tocar lo que sea desde el barroco a lo que se escribió anteayer, y sobre todo con una personalidad que ejerce un magnetismo irresistible para quien la escucha. Dejando aparte el lenguaje, el Concierto para violín de Schoenberg es dificilísimo técnicamente y a la vez delicadísimo en su interactuar con la orquesta. Tal vez esto sea lo que más me atrae: el compositor consiguió aquí un equilibrio perfecto entre ambas partes.