Estos dirigentes del PP, que están siempre presumiendo de honestidad y transparencia, son los que luego, a escondidas, tratan de enchufar a sus familiares, amigos y afiliados en las instituciones públicas que controlan y mal gobiernan.
Yo, como secretaria de Comunicación del Centro Canario-CCN y como candidata al Parlamento, no salgo de mi asombro. El secretario de Comunicación del PP, mi homólogo, debería dar ejemplo empezando por él mismo y su familia. Su esposa, Teresa Cruz, una periodista desconocida hace unos años, cuando llegó a la isla de la mano de su marido desde Madrid para que éste ocupara la jefatura del gabinete de Soria en la alcaldía de Las Palmas de Gran Canaria, ha ido escalando puestos de malas maneras, pisando a otros compañeros de profesión sin importarle absolutamente nada.
Como se puede apreciar cada día, Cruz, más que una periodista, es una corresponsal del PP en Canarias: todo lo que hace este partido, según ella, que es militante, está bien; lo que hacen los otros está muy mal.
Como los astronómicos sueldos de Larry y su mujer les debían parecer escasos, Soria buscó otro trabajo excesivamente remunerado a Cruz en la Autoridad Portuaria de Las Palmas cuando la presidía Arnáiz, un hombre de paja impuesto por el líder del PP. Esta chica, que funcionaba como secretaria para todo, llegó a prohibir que los funcionarios de la Autoridad Portuaria pudieran acceder al periódico digital Canarias Ahora porque según ella era demasiado crítico con su Partido Popular. Esta acción la llevó a los tribunales tras una denuncia en su contra por coartar la libertad de expresión, algo que ella como periodista, si realmente lo es, debía defender a ultranza.
Ahora, en vísperas electorales y no sabemos aún sin con contrato blindado, el PP vuelve a colocar a Teresa Cruz al frente de un gabinete de prensa de otra institución señera controlada por el PP, en este caso el Teatro Pérez Galdós. La alcaldesa Luzardo, como siempre a las órdenes de Soria, ha querido dar una canonjía a la mujer del escudero de su presidente máximo, el que aglutina todo el poder del PP de Canarias, aunque sólo será hasta mayo, cuando su partido se descalabre tras las elecciones.
Lo más triste en este caso es que la maniobra ha perjudicado ostensiblemente a una gran profesional como Luisa del Rosario, periodista especializada y crítica musical, que ha visto como a una sola semana de empezar su nuevo trabajo, tras pedir excedencia en Canarias 7, ha sido despedida sin contemplaciones para que el PP vuelva a colocar una vez más a la mujer del cesarito Larry Álvarez, que está comprobando en carne propia que Canarias es un paraíso, pero fiscal, porque ella y su marido se han puesto las botas y se han hecho millonarios en pocos años con nuestro dinero público recaudado en impuestos y la complicidad y connivencia de José Manuel Soria y Pepa Luzardo.
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