Este cedé es verdaderamente fascinante, porque nos trae dos obras para cuerdas, una del año 1899 y otra del año 1945, o sea de casi medio siglo después, y si bien ambas composiciones pueden clasificarse de post-románticas, la del joven Schönberg -que la compuso a los 25 años de edad- compite con ventaja con la de Strauss, que a la sazón tenía 81 años.
En efecto, Noche Transfigurada es una obra apasionada en extremo. Cada vez que la escucho no deja de estremecerme en ciertos momentos de exaltación, o de lirismo enternecedor. Hay un pasaje en 3/8, marcado 'Etwas ruhig' -un poco calmo- de una belleza sin igual. Al melómano que sabe leer música le recomiendo seguir esta música con la partitura en mano, para descubrir cómo Schönberg mimó la escritura de las voces interiores de esta obra maestra. Alguien capaz de escribir música así a los 25…
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