Comúnmente los recitales de piano se centran en obras de cuatro o cinco compositores de otros tantos, si no menos, períodos de la historia de la música. No fue así en el caso del recital ofrecido por André Watts en Chicago. El pianista optó por un programa intimista, guiado por la circunspección y dominado por las pequeñas piezas, cubriendo, eso sí, un amplio abanico de épocas y, por tanto, de estilos. Curiosamente no se escuchó ninguna obra de Beethoven ni ninguna sonata de Mozart, pero sí de Schubert -la Sonata D.784, que fue la pieza más extensa del programa- y de Haydn.Domenico Scarlatti compuso en Madrid más de quinientas sonatas para clavicémbalo que comparten la misma estructura básica consistente en ser bipartitas, es decir, con dos secciones en un único movimiento. Las dos sonatas interpretadas por Watts responden al espíritu de…
Comentarios