Tras una serie de representaciones de la opereta navideña de rigor, el recital del prestigioso enfermo, y algunos títulos del repertorio tradicional que debí y quise dejar pasar, he vuelto a Lieja para la reposición, un cuarto de siglo después de su última representación in loco (se dice pronto), de esta obra tan rara y preciosa que siempre es prestigioso hacer, pero que continúa sin ‘entrar’ en la mayoría del público lírico. Una apuesta nueva de Jean-Louis Grinda que, por razones que paso a intentar explicar(me), se ha visto coronado por un éxito sin precedentes de asistencia.Para la acuarela hay que tener más paciencia, ir más a los detalles, dejarse atrapar por la sugerencia; el fresco, maravilloso, se impone por sí mismo. Y bien, algo así ha ocurrido con la concepción, muy coherente por suerte, que el director de orquesta y el de…
Comentarios