Si hay que hacer caso de lo que dice en una entrevista que publica Gramophone en su número de febrero, resulta que la joven violinista holandesa Janine Jansen (Utrecht, 1978) y su novio -el también violinista Julian Rachlin- de pequeños querían ser violonchelistas. Y que, por esa razón, para acercarse a un sueño no realizado, ha incluído en esta grabación la Romanza para viola y orquesta de Max Bruch, ya que al menos aquí el sonido del instrumento solista es más oscuro que el de su violín. Bienvenida sea la pieza, cualquiera que sea la excusa, porque es muy poco conocida, y porque en ella tenemos un nuevo ejemplo del apasionado melodismo de su autor.En las notas de presentación del disco, que también firma su protagonista, Jansen dice que aprendió el Concierto en sol menor de Bruch a los 12 años, y que desde entonces lo tiene en su…
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