El húngaro György Kurtág (Lugos, hoy Rumania, 1926) es uno de los compositores fundamentales de la segunda mitad del siglo XX, así como uno de los más respetados entre sus compañeros de profesión. Su obra ha estado siempre marcada por una profunda introspección anímica, en la cual música y palabra frecuentemente han caminado de la mano, explorando los paisajes del drama y el horror como pocos músicos y creadores. Artistas como Francis Bacon y escritores como Franz Kafka o Samuel Beckett (a los cuales Kurtág es tan afín) se me antojan compañeros ideales en una mirada a la creación en la cual la vivencia del drama existencial y el vacío tras el ‘ocaso de los dioses’ se acentúan; llegando a un nihilismo solitario y abandonado que provoca un dolor insondable. Es el horror ante la soledad más profunda, así como el sentimiento trágico de haber…
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