No comprendo muy bien porqué se eligió el título del presente cedé: Tears of Beauty, o sea, lágrimas de belleza. Siempre me pareció que el adjetivo apropiado para las lágrimas era “amargas”, y de ese gusto no hay ni un segundo en este disco. Más bien lo contrario: se trata de la música más dulce y empalagosa que he oído hace mucho tiempo, con escasas excepciones – la obra de Pärt, y poco más. Como sobre gustos no hay nada escrito, podría imaginarme que las diez obras que se presentan aquí – todas mayormente poco menos que desconocidas – hallarán un público adicto, y sería bueno que así fuese, porque la finalidad de su presentación, a cargo de los solistas y la Non Profit Music Chamber Orchestra (orquesta de cámara sin fines de lucro) es más que laudable: creen que con esa música podrán atraer un público nuevo para la música clásica, cuyo…
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