Discos

Maria Stuarda… ¡¿¡de Mercadante!?!

Raúl González Arévalo

martes, 24 de abril de 2007
Saverio Mercadante: Maria Stuarda, regina di Scozia, drama serio para música en dos actos (1821). Libreto anónimo, atribuido entre otros a Gaetano Rossi y Francesco Gonnella. Judith Howarth (Maria Stuarda), Jennifer Larmore (Olfredo), Manuela Custer (Carlo), Colin Lee (Ormondo), Pauls Putninš (Ferrondo). Philharmonia Orchestra. Geoffrey Mitchell Choir. Antonello Allemandi, director. Chris Braclik, ingeniero de sonido. Grabado en los estudios de Abbey Road (Londres, Reino Unido) en abril de 2005. Un disco compacto (DDD) de 79 minutos de duración. Opera Rara ORR241. Distribuidor en España: Diverdi
Los que ya han profundizado un poco más en el repertorio belcantístico cuando oyen el nombre de Maria Stuarda piensan inmediatamente en la ópera de Donizetti. Quienes vayan a la caza y captura de rarezas quizás habrán podido escuchar el 'Finale I' de la Maria Stuart, regina di Scozia de Carlo Coccia en la estupenda miscelánea A Hundred Years of Italian Opera 1820-1830 (Opera Rara ORCH 104).

Ahora, haciendo honor a su nombre, la insigne discográfica inglesa nos presenta una amplia selección de la Maria Stuarda de Mercadante que, a diferencia de las dos anteriores, no se centra en la última etapa de su vida en Inglaterra, sino que tiene como tema central una rebelión de la nobleza cuando aún era reina de Escocia. La trama es ficticia (más aún el final feliz, pero esto es melodramma del primo Ottocento), aunque no inverosímil, habida cuenta su turbulento reinado, plagado de intrigas y revueltas nobiliarias.

El autor italiano comparece por segunda vez en la colección Opera Rara Essential, que se inauguró precisamente con su Zaira (1831, ORR224), en esta ocasión con una obra que la antecede en diez años. Es decir, que nos encontramos en el período rossiniano del compositor de Altamura, como bien muestra la selección (quizás la mejor de toda la colección, come se deduce de una lectura atenta del libreto y la situación de los números escogidos). Como ocurre con otras obras de esta etapa creativa (pienso, por ejemplo, en Donna Caritea Regina di Spagna) la observancia del modelo del ‘Cisne de Pésaro’ no impide que emerjan trazas evidentes de personalidad, y no se puede decir que estemos ante una mera imitación. De hecho, es importante subrayar que la ópera suena a Mercadante en todo momento, y es indudable que el autor sabía hacer un uso dramático más que oportuno del canto fiorito. Porque, no les quepa la menor duda, en esta obra lo que abunda es la coloratura, y del tipo más espectacular.

De entre los números grabados destacaría cuatro: el aria de ‘Carlo’, ejemplo de los muchos pasajes presentes para un instrumento obbligato, en este caso un ritornello introductorio para flauta, que es sustituido por el piccolo en la cabaletta. Se trata de una scena en el sentido decimonónico de la palabra, como la de ‘Olfredo’ (aquí es el turno del oboe). Sin embargo, no todo son estructuras convencionales: de hecho, en el aria de ‘Maria’ (y le toca al violín) es sorprendente constatar que la cabaletta resulta ser un tema con variaciones extremadamente exigente y con temibles saltos de dos octavas bastante recurrentes (se ve que era una de las características de Elisabetta Feron, destinataria del papel). Además, el quinteto 'Chi mai temer potea' resulta especialmente bien construido, y su desarrollo dramático conseguido. Pero no todo son agilidades, de hecho me gustaría señalar los tempi di mezzo de los números, en los que la melodía fluye con gran facilidad y una inspiración más que notable, como en el dúo Carlo-Maria, 'Non chieggo pietà'.

Como siempre ocurre con Opera Rara, la compañía de canto reunida es excelente: Judith Howarth (‘Maria’), que comparece por primera vez, resuelve muy bien su dificilísimo cometido; su mejor baza está en un registro agudo penetrante y su agilidad. Jennifer Larmore (‘Olfredo’) es una vieja conocida en estas lides y, si bien me resulta quizás algo ligera para asumir un papel destinado a Carolina Bassi (creadora del ‘Falliero’ rossiniano entre otros) y su timbre tendencialmente sopranil contrasta menos de lo deseable con el de Howarth en los dúos, canta siempre con la brillantez que le conocemos. Lo mismo se puede decir de Manuela Custer, igualmente experta en estos lances: su registro grave sonoro, su agilidad y su atención al fraseo (resulta, como habitualmente, la más expresiva del reparto) brillan con luz propia. Colin Lee (‘Ormondo’) y Pauls Putininš (Ferrondo) apenas comparecen como algo más que comprimarios, pero completan un cuadro redondo.

La Philharmonia Orchestra -como el Geoffrey Mitchell Choir en sus breves intervenciones- suena con gran brillantez y precisión a lo largo de toda la ejecución, valorizada por la dirección acertadísima de Antonello Allemandi y por una toma de sonido, como siempre, ejemplar. La caja se completa -como es norma de la casa- con una presentación cuidadísima que incluye la edición íntegra del libreto (con traducción al inglés) diferenciando por colores las partes grabadas; el ejemplar ensayo de Jeremy Commons da gran solidez a la operación musicológico-comercial, y se incluyen resúmenes de la intriga en inglés, francés, alemán e italiano. ¿Alguien da más?

Este disco ha sido enviado para su recensión por Opera Rara.

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