Ya se había presentado en la temporada anterior un oratorio de Haendel (Samson) en forma escénica. Ahora se ha insistido con uno de los mitológicos e incluso más comprensiblemente dramatizados por la fuerza de la música del autor y porque se sabe que este recurrió a la forma como un expediente casi puramente económico. En el caso de este mito, haber trabajado, siquiera indirectamente, con Las Traquinias de Sófocles, añade más razón a la presentación teatral. El fin de la vida del más heroico y divino de los humanos por los celos injustificados de su esposa, la conversión final en dios y el final feliz para la pareja joven -la causante del drama, cautiva de la última expedición guerrera de ‘Hércules’, y el hijo de este- dan tela para bastante, además de la intriga amorosa, y permiten también la aparición breve de un ‘sacerdote de Júpiter’…
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